El cálculo se hace en tu navegador. No se envía nada a ningún servidor y no hace falta registrarse.
Lo que de verdad mueve el resultado: el plazo
La misma aportación de 200 € al mes al 6% anual, según cuántos años la mantengas:
| Plazo | Total aportado | Intereses | Total final | Multiplicador |
|---|---|---|---|---|
| 5 años | 12.000 € | 1.954 € | 13.954 € | ×1,16 |
| 10 años | 24.000 € | 8.776 € | 32.776 € | ×1,37 |
| 20 años | 48.000 € | 44.408 € | 92.408 € | ×1,93 |
| 30 años | 72.000 € | 128.903 € | 200.903 € | ×2,79 |
Fíjate en lo que pasa entre el año 20 y el 30. En esa década aportas 24.000 € más, y el total final crece 108.495 €. Los últimos diez años generan más que los veinte primeros juntos, y no porque cambie nada en tu comportamiento: porque los intereses ya acumulados también generan intereses.
De ahí la conclusión práctica, que es poco emocionante pero es la que importa: empezar diez años antes pesa más que doblar la aportación. Si solo puedes hacer una cosa con esta información, que sea empezar antes.
El efecto de la rentabilidad
Manteniendo 200 € al mes durante 20 años, cambiando solo la rentabilidad anual:
| Rentabilidad | Total aportado | Intereses | Total final |
|---|---|---|---|
| 2% | 48.000 € | 10.959 € | 58.959 € |
| 4% | 48.000 € | 25.355 € | 73.355 € |
| 6% | 48.000 € | 44.408 € | 92.408 € |
| 8% | 48.000 € | 69.804 € | 117.804 € |
Entre el 2% y el 8% hay casi 59.000 € de diferencia con las mismas aportaciones. Pero cuidado con la lectura fácil: más rentabilidad esperada significa más riesgo asumido, y una pérdida en los primeros años recorta justamente el capital que tenía más tiempo para componer. La CNMV publica material gratuito de educación financiera para entender ese equilibrio antes de elegir producto.
La fórmula, para que puedas comprobarlo
Para aportaciones periódicas iguales a final de cada mes:
VF = A × [ ((1 + i)^m − 1) / i ] con i = TAE anual / 12, m = años × 12
Y si además hay un capital inicial P, se le suma su crecimiento propio:
VF = P × (1 + i)^m + A × [ ((1 + i)^m − 1) / i ]
Comprobación con los datos del ejemplo: A = 200, i = 0,06 / 12 = 0,005, m = 360. Sale 200.903 €, la cifra de la tabla.
Un detalle que cambia el resultado: usa la TAE y no el TIN. Según el Banco de España, el TIN es el precio que la entidad cobra por prestar o paga por depositar, mientras que la TAE incorpora además los gastos y comisiones asociados, y por tanto es el rendimiento realmente efectivo. Meter el TIN en la fórmula infla el resultado en la cantidad exacta de las comisiones que has ignorado.
Cómo convertir esto en una cifra tuya
- Averigua qué puedes aportar de verdad. No el número ideal: el sostenible. En 2025 la tasa de ahorro de los hogares españoles fue del 12,0% de su renta disponible, según el INE. Sobre 1.800 € netos, ese 12% son 216 € al mes — muy cerca de los 200 € del ejemplo.
- Pon un plazo real. Los años que te faltan para el objetivo, no una cifra redonda. El plazo es la variable dominante.
- Sé conservador con la rentabilidad. Si dudas, baja el porcentaje. Un plan que funciona al 4% y sorprende al alza es mejor que uno que necesita el 8% para cuadrar.
- Automatiza la aportación. El cálculo asume que aportas todos los meses sin fallar; eso solo ocurre si es una transferencia programada. La regla 50/30/20 explica de qué bloque del presupuesto debería salir.
Para entender el indicador con el que se mide cuánto ahorra un hogar, mira la entrada tasa de ahorro del glosario.